México querido: DESPIERTA!!
No es nada nuevo que nuestra sociedad
se encuentra inmersa en un proceso de destrucción, afectada por la terrible
situación económica, producto de la globalización del mercado y la voracidad
del capital transnacional que provoca el desempleo, la migración, la
desintegración familiar, el consumismo, la enajenación, la perdida de los
valores, la inseguridad, el deterioro de la tierra y del medio ambiente. Todo
esto, influenciado por los medios de comunicación social.
No obstante, aún existimos
ciudadanos que tenemos la fe y la esperanza de un cambio basado en el espíritu
de trabajo y de lucha de gente positiva, el crecimiento de una conciencia de
participación y búsqueda de la democracia, el interés de cuidar a la familia,
la existencia de un profundo y arraigado sentido religioso y la cultura propia
orgullo de nuestros pueblos.
Nuestro país cuenta con recursos
humanos y existen grupos comprometidos que buscan un mejor lugar para vivir,
sin embargo, sus objetivos son independientes entre sí, es decir, no hay unidad
ni un objetivo en común ni meta a alcanzar a corto, mediano o largo plazo.
La percepción generalizada de la
sociedad mexicana es de tragedia, misma que todos hemos creado con
irresponsabilidad. Otros sólo experimentan impotencia, buscando culpables y
haciéndose víctimas de su ignorancia ante la situación actual del país. Esto es
un hecho real en el ámbito físico, material, visible y humano, mas no en la
dimensión espiritual y sobrenatural de donde emana el poder y la fuerza
creadora y creativa que efectúa una metanoia (metamorfosis) en la creación y en
el ser humano creando o recreando su entorno, perfeccionando la creación.
El universo fue hecho de lo que
no se ve pero que existe y es real: ¡LA PALABRA, ACTIVA Y EN MOVIMIENTO CREO LO
VISIBLE, PÓRQUE LA PALABRA TIENE PODER PARA CONSTRUIR O DESTRUIR, PUEDE
PRODUCIR LUZ O TINIEBLAS, CREAR LO EXCELSO O LO INFIMO, ES UNA VERDAD ABSOLUTA
AUNQUE RESULTE DIFICIL DE CREER!
Todos los ciudadanos: periodistas,
reporteros, comunicadores, comunicólogos, profesores, maestros, oradores,
predicadores, políticos, religiosos, padres y madres de familia, hemos usado la
palabra de manera negativa, ignorando su poder creativo o destructivo hemos
vertido, sin darnos cuenta de ello, veneno mortal con la palabra contaminando la
naturaleza pero sobre todo la naturaleza espiritual.
Cuando hablamos, digamos lo que
digamos, nuestra palabra tiene eco en el universo; y justamente recibimos del
universo lo que decimos o sembramos. Si la gente dice que hay violencia,
siembra violencia y recibe violencia, si dice que hay miseria, siembra miseria
y recibe miseria, es una ley natural que lo que siembras cosechas. Por lo tanto
si hablamos de corrupción, sin duda eso encontraremos a nuestro alrededor. Y de
hecho la encontramos en todos lados, desde los más altos rangos religiosos y políticos,
quienes buscan su propio beneficio a expensas del sufrimiento y la desgracia de
los menos afortunados.
Es urgente motivar o generar una
transformación radical con un cambio de ideas, creando una nueva visión,
modificando nuestra manera de pensar, de hablar y de ver la realidad que nos
rodea. Debemos activar nuestros potenciales creativos naturales, en todos los
sectores de la sociedad, empezando por los más pequeños, con el fin de crear una
nueva generación autentica y genuina de hombres y mujeres dinámicos y exitosos,
victoriosos y triunfadores, que luchan haciendo hasta lo imposible por cambiar
nuestro mundo.
La ciencia y la tecnología han
lanzado al hombre a la excelencia humana, casi a la perfección para hacer realidad sus
sueños e ilusiones, con una visión policroma de posibilidades increíbles de
alcanzar y que están al alcance de su mano con solo cambiar la programación o
patrones de conducta (PNL) en su manera de pensar, de hablar y de ver,
rompiendo esquemas y paradigmas; derrumbando barreras limitantes y
frustraciones que le impiden pensar ver y hablar en grande, convirtiéndose en
dueño de su vida, usando todos sus recursos a su servicio: EL ARTE, LA CIENCIA
Y LA TECNOLOGIA.
Es nuestra responsabilidad
histórica recobrar nuestra identidad ancestral y autentica de hombres ilustres,
creativos e inteligentes y sabios que caracterizo a nuestros antepasados cuya
filosofía causó gran impacto entre los ilustrados conquistadores españoles.
Es necesario hacer fluir de
nuestro interior esa luz radiante que ilumine nuestra senda hacia la conquista
de nuestra gloria porque somos descendientes de una raza de bronce, casta de
nobles, linaje escogido: Hasta ahora, los mexicanos solamente hemos pedido y
esperado que el gobierno nos de lo que necesitamos, ya que hemos sido educados
para pedir, y no para dar o crear.
Los parásitos políticos de
nuestro país, (senadores, diputados, gobernadores, presidentes municipales,
empleados del IFE, líderes sindicales, etc.) se llevan todo lo que pueden del
dinero del pueblo sin producir nada, y esa propaganda de que “en el senado pensamos por ti”, no es
más que otra muestra de descaro y cinismo por parte de la clase política.
YA BASTA!
De que otros piensen y vivan por
ti, levántate, despójate de esa imagen de derrota y dependencia que por más de
70 años ha estado impresa en tu cerebro, privándote de tu libertad creadora e
independiente. Nadie tiene poder para humillarte, cambiarte o transformarte,
solo abre los ojos y mírate, en verdad eres valioso tesoro, proyecta tu visión
y despliega tus alas, surca el infinito, para cambiar al mundo cambiando tu
primero.
Pongamos manos a la obra
empezando en nuestra casa con nuestra familia, pues de nuestras familias han
nacido los héroes y los villanos, los narcotraficantes y los narcodependientes,
los secuestradores y las victimas, los pederastas y los inocentes, analiza y
examina tu familia, que ha producido o que está produciendo.
Este pueblo, este México somos tú
y yo, no esperes un mesías, ni te creas de arcaicas ideas de proyecto de nación.
Nadie puede darte lo que no tiene, tú eres la nación, tú eres un proyecto
excelente, tú eres el gobierno. Al gobernante le das poder con tu voto sobre ti
y tu familia, tú naciste para ser grande no para vivir de rodillas.
Hagamos historia, una historia
digna y modelo trascendental que haga crecer a las generaciones futuras.
Un
ciudadano preocupado y comprometido con su querido país: México.